Chipiona, un pueblo costero que agradable y hospitalario.
Desayunar en el bar La Cantina, junto a la plaza de abastos. Aquí pedimos el café, y a dos metros en el puesto de Churros La Plaza nos darán elo demás. También podemos tomar tostadas de lomo de manteca.
Después nos adentramos en la plazuela, para ver los diferentes puestos de alimentación, especialmente los de pescados. Saliendo por la puerta central del mercado está la calle Isaac Peral, ideal para pasear. Y podemos parar en Bar Franchi para tomar pescado frito. Abierto desde 1960, su éxito se entiende al probar una ración de puntillitas.
Visitar el castillo. Está en un lugar maravilloso: junto a un barranco en el que rompen con fuerza las olas del mar.
Las raíces pesqueras de Chipiona se ven reflejadas en el paisaje junto al castillo: los corrales de pesca, una serie de estructuras artificiales de piedra ostionera que funcionan con las mareas. Esta técnica milenaria hace que cuando la marea sube, los peces entren en los corrales, y cuando baja, quedan atrapados en ellos. Es entonces cuando los pescadores actúan con sus redes. Contemplarlos en bajamar es un auténtico espectáculo.
Otro restaurante donde comer bien es Los Corrales: almejas al vino blanco, cualquier pescado a la brasa e inmejorables vistas.
El faro de Chipiona, con sus 69 metros, es el más alto de España, el tercero de Europa y el quinto del mundo. Construido en 1867 para indicar la entrada al Guadalquivir, las vistas desde arriba son hermosas. Para contemplarlas hay que solicitar la visita en la oficina de turismo y subir los empinados 322 escalones.
Las playas de Chipiona son inmensas.
Para rematar la visita, el imponente Santuario de Nuestra Señora de Regla, emblema absoluto de Chipiona que contempla a los bañistas desde su posición junto al paseo marítimo. Visitar el claustro gótico-mudéjar del interior.
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domingo, 3 de febrero de 2019
Cádiz: La Caleta
Es la única playa del centro histórico de Cádiz A ambos flancos los dos castillos levantados con piedra ostionera: el de Santa Catalina -con forma de estrella- y el de San Sebastián, donde se ubica uno de los primeros faros eléctricos de España.
Se llega por el Paseo Fernando Quiñones.
En el paseo marítimo se levantan dos famosos ficus junto al antiguo hospital de la Mora, hoy Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz. Tienen más de un siglo de vida y son una referencia para los gaditanos.
Merecen la pena los atardeceres. La propietaria del restaurante Quilla tuvo la idea de enmarcar, literalmente, el atardecer, con una pequeña moldura que pone a disposición de los paseantes del paseo marítimo.
Hay dos paradas en la arena caletera. Bar Club Caleta, a pie de playa y reconocible por una amplia terraza con enormes sombrillas. Rica variedad de carnes, pescados, salazones o mariscos, ortiguillas fritas, huevas aliñás, montadito de marrajo o morena en adobo entre otros.
En el paseo marítimo está La Quilla. Ofrece una cocina cuidada, la posibilidad de un café helado o un cóctel para disfrutar del atardecer e incluso una pequeña biblioteca.
En el otro extremo de la playa, la Peña Flamenca Juanito Villar ofrece actuaciones en su interior abovedado gracias a un pequeño escenario. Ya sea en el interior o desde su bonita terraza, la música se puede combinar con unas buenas acedías, un potaje de garbanzos con chocos, coquinas o pijotas entre otras delicias locales.
La taberna Casa Manteca es el clásico entre los clásicos. Con paredes envueltas en fotografías históricas, carteles y estampitas taurinas y la imagen de Camarón. Queso payoyo de la sierra de Cádiz con mermelada de espárragos, embutidos variados, numerosos montaditos o mojama de atún son algunas de las múltiples tapas que sirven y que se pueden (y deben) maridar con una manzanilla o un Barbadillo para saborear los vinos gaditanos.
Muy cerca, El Palillo, cuya especialidad es la morena en adobo. Y justo enfrente el mejor restaurante de la ciudad: El Faro de Cádiz desde 1964. Gambas de la bahía, tortillitas de camarones, atún rojo salvaje de almadraba de mil formas, ostras al natural, arroz negro con chocos locales o cogote de urta asado.
Otros: La Curiosidad de Mauro Barreiro, Arsenio Manila o El Balandro... para degustar el pescaíto frito gaditano o la carne de retinto.
Se llega por el Paseo Fernando Quiñones.
En el paseo marítimo se levantan dos famosos ficus junto al antiguo hospital de la Mora, hoy Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz. Tienen más de un siglo de vida y son una referencia para los gaditanos.
Merecen la pena los atardeceres. La propietaria del restaurante Quilla tuvo la idea de enmarcar, literalmente, el atardecer, con una pequeña moldura que pone a disposición de los paseantes del paseo marítimo.
¿QUÉ HACER?
Visitar los castillos dar un paseo por el Parque Genovés, perderse por las callejuelas del barrio de La Viña y contar las macetas de tiestos azules de la Plaza el Tío de la Tiza, pasear junto al Teatro Falla, conocer el Oratorio de San Felipe Neri y la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, subir a la torre Tavira, acercarse a la catedral o adentrarse en el increíble mundo del mercado de abastos.¿DÓNDE COMER?
El barrio de La Viña tiene muchos bares, tabernas y restaurantes así que lo fácil es comer bien y lo difícil elegir el sitio. Sólo en la calle Virgen de la Palma hay una docena de establecimientos.Hay dos paradas en la arena caletera. Bar Club Caleta, a pie de playa y reconocible por una amplia terraza con enormes sombrillas. Rica variedad de carnes, pescados, salazones o mariscos, ortiguillas fritas, huevas aliñás, montadito de marrajo o morena en adobo entre otros.
En el paseo marítimo está La Quilla. Ofrece una cocina cuidada, la posibilidad de un café helado o un cóctel para disfrutar del atardecer e incluso una pequeña biblioteca.
En el otro extremo de la playa, la Peña Flamenca Juanito Villar ofrece actuaciones en su interior abovedado gracias a un pequeño escenario. Ya sea en el interior o desde su bonita terraza, la música se puede combinar con unas buenas acedías, un potaje de garbanzos con chocos, coquinas o pijotas entre otras delicias locales.
La taberna Casa Manteca es el clásico entre los clásicos. Con paredes envueltas en fotografías históricas, carteles y estampitas taurinas y la imagen de Camarón. Queso payoyo de la sierra de Cádiz con mermelada de espárragos, embutidos variados, numerosos montaditos o mojama de atún son algunas de las múltiples tapas que sirven y que se pueden (y deben) maridar con una manzanilla o un Barbadillo para saborear los vinos gaditanos.
Muy cerca, El Palillo, cuya especialidad es la morena en adobo. Y justo enfrente el mejor restaurante de la ciudad: El Faro de Cádiz desde 1964. Gambas de la bahía, tortillitas de camarones, atún rojo salvaje de almadraba de mil formas, ostras al natural, arroz negro con chocos locales o cogote de urta asado.
Otros: La Curiosidad de Mauro Barreiro, Arsenio Manila o El Balandro... para degustar el pescaíto frito gaditano o la carne de retinto.
sábado, 2 de febrero de 2019
Cádiz: excursión a Medina Sidonia
Con 3.000 años de antigüedad, ha sido galardonada con el premio al Embellecimiento de los Pueblos Andaluces y declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en 2001.
Plaza de España, el punto neurálgico de la vida de la ciudad con el Ayuntamiento de estilo manierista del siglo XVII, el Mercado de Abastos, construido en 1871, los bares...
Subimos por sus calles de casas bajas encaladas, típico pueblo blanco de Cádiz. Medina además presume de un conjunto urbano armónico y premiado con sus grandes ventanales y el enrejado característico de sus balcones.
Plaza de la Pastora, apodada así por su Arco de la Pastora, una puerta de estilo árabe con arco de herradura y una gran escalinata, y justo detrás el Parque del Caminillo.
Subimos a la parte alta de la ciudad por la calle Muro. El Museo Etnográfico de Medina y el Hotel Medina Sidonia, una casa palacio del siglo XVIII. También podemos llegar desde el extremo norte por el Arco de Belén, que nos conduce a la villa medieval.
Desde las alturas contemplamos el cerro del Castillo y sus ruinas, la Torre de Doña Blanca y la Iglesia de Santa María la Mayor Coronada que está rodeada de un pequeño y floreado jardín. Si dejas la villa antigua y, bordeando Medina, encontrarás distintos miradores de norte a sur.
Es una de las ciudades con más patrimonio histórico y artístico de Cádiz.
Su pasado romano también le dejó una calzada, varios puentes y un conjunto arqueológico en el centro de la ciudad. También la Ermita de los Santos Mártires del 403, y es la más antigua de Andalucía. Está construida sobre una villa romana, aunque su torre ha sido acabada en diferentes épocas de la historia.
Callejea y encontrarás restaurantes, bares de tapeo y las clásicas ventas que suelen estar al margen de la carretera y que son muy concurridas en Cádiz. Los clásicos de la gastronomía asidonense son: atún encebollado, caracoles o cabrillas en tomate, guisos de carne de retinto, los aliños de pimientos asados, de picadillo...
Restaurantes El Duque, el Ventorrillo del Carbón, Paco Ortega y Las Vistas (buena panorámica de la ciudad). Ventas gaditanas: Venta El Casarón o la Venta el Soldao.
Sin olvidar el Alfajor, dulce de tradición árabe hecho con ingredientes naturales: miel, avellanas, harina, pan rallado y especias. Los alfajores tienen forma de canutillo y se pueden degustar todo el año. Tres obradores para probar el Alfajor: Confitería Sobrina las Trejas, Nuestra Señora de la Paz y Aromas de Medina.
Plaza de España, el punto neurálgico de la vida de la ciudad con el Ayuntamiento de estilo manierista del siglo XVII, el Mercado de Abastos, construido en 1871, los bares...
Subimos por sus calles de casas bajas encaladas, típico pueblo blanco de Cádiz. Medina además presume de un conjunto urbano armónico y premiado con sus grandes ventanales y el enrejado característico de sus balcones.
Plaza de la Pastora, apodada así por su Arco de la Pastora, una puerta de estilo árabe con arco de herradura y una gran escalinata, y justo detrás el Parque del Caminillo.
Subimos a la parte alta de la ciudad por la calle Muro. El Museo Etnográfico de Medina y el Hotel Medina Sidonia, una casa palacio del siglo XVIII. También podemos llegar desde el extremo norte por el Arco de Belén, que nos conduce a la villa medieval.
Desde las alturas contemplamos el cerro del Castillo y sus ruinas, la Torre de Doña Blanca y la Iglesia de Santa María la Mayor Coronada que está rodeada de un pequeño y floreado jardín. Si dejas la villa antigua y, bordeando Medina, encontrarás distintos miradores de norte a sur.
Es una de las ciudades con más patrimonio histórico y artístico de Cádiz.
Su pasado romano también le dejó una calzada, varios puentes y un conjunto arqueológico en el centro de la ciudad. También la Ermita de los Santos Mártires del 403, y es la más antigua de Andalucía. Está construida sobre una villa romana, aunque su torre ha sido acabada en diferentes épocas de la historia.
DE TAPAS POR MEDINA
Mar y campo se unen para poner sobre la mesa un arte culinario excepcional: guisos, quesos, carne de retinto, mariscos y el atún de la Almadraba, que por la proximidad a la costa también llega hasta aquí.Callejea y encontrarás restaurantes, bares de tapeo y las clásicas ventas que suelen estar al margen de la carretera y que son muy concurridas en Cádiz. Los clásicos de la gastronomía asidonense son: atún encebollado, caracoles o cabrillas en tomate, guisos de carne de retinto, los aliños de pimientos asados, de picadillo...
Restaurantes El Duque, el Ventorrillo del Carbón, Paco Ortega y Las Vistas (buena panorámica de la ciudad). Ventas gaditanas: Venta El Casarón o la Venta el Soldao.
DE TRADICIÓN REPOSTERA
La repostería asidonense es la joya de esta ciudad: tortas pardas, canastillas hechas de pasta de almendras y cabello de ángel, los Amarguillos de mazapán, almendra amarga y azúcar; las yemas, los piñonates y las pastas.Sin olvidar el Alfajor, dulce de tradición árabe hecho con ingredientes naturales: miel, avellanas, harina, pan rallado y especias. Los alfajores tienen forma de canutillo y se pueden degustar todo el año. Tres obradores para probar el Alfajor: Confitería Sobrina las Trejas, Nuestra Señora de la Paz y Aromas de Medina.
Comer en Cádiz
Bodeguita El Adobo
Cocina tradicional gaditana dondedestacan las frituras de pescado de la Bahía. Buena selección de jereces.Uno de los mejores ejemplos de la fritura de pescado de toda la vida en pleno centro de Cádiz. Un reservorio donde todavía es posible disfrutar de especies singulares y difíciles de encontrar en otros locales gaditanos, como la morena en adobo, la raya y el safío (congrio) fritos.
No hay que olvidar las frituras de acedías, buenas piezas enteras de pescado de roca a la plancha, ni los guisos marineros como la urta en salsa de roteña o cazón en tomate.
Bar que conserva la esencia de las desaparecidas tabernas locales. Pequeña barra dentro y mesitas en la calle.
Calle Rosario, 4; tel. 636 81 46 75

El faro de Cádiz
Cocina tradicional gaditana actualizada, frituras de pescado impecables y guisos marineros. Guiños clásicos.
El Faro es el referente de la gran cocina gaditana en la capital. La tortillita de camarones de salinas ha creado escuela: perfecta proporción de los ingredientes. Buenas piezas de pescado de roca a la sal o a la plancha y suculentos guisos con salsas donde mojar pan, como las almejas a la marinera o el pargo a la roteña.
Su barra es una institución y visita obligada del tapeo local: papas aliñás, salpicón, salazones caseros, humus de berenjenas con pulpo o puerros a la mantequilla negra pueden ser buenas pistas.
Decoración clásica. La barra registra llenos diarios. Tienen salones privados.
Calle San Félix, 15; tel. 956 21 10 68
El Faro es el referente de la gran cocina gaditana en la capital. La tortillita de camarones de salinas ha creado escuela: perfecta proporción de los ingredientes. Buenas piezas de pescado de roca a la sal o a la plancha y suculentos guisos con salsas donde mojar pan, como las almejas a la marinera o el pargo a la roteña.
Su barra es una institución y visita obligada del tapeo local: papas aliñás, salpicón, salazones caseros, humus de berenjenas con pulpo o puerros a la mantequilla negra pueden ser buenas pistas.
Decoración clásica. La barra registra llenos diarios. Tienen salones privados.
Calle San Félix, 15; tel. 956 21 10 68

La Taberna del Chef del Mar
Ángel León ofrece en La Taberna una cocina pensada para compartir.
Carta no muy extensa, con platos fríos y calientes y cimientos en el recetario de la Bahía de Cádiz, donde aparecen algunos clásicos de Aponiente como el arroz con plancton y los embutidos marinos.
Destacan las revisiones del tapeo tradicional en platos como el cazón en adobo con unos cortes suculentos y salsa rica; la ensaladilla con virutas de hueva y la caballa con piriñaca.
Atención a las rectas de atún de almadraba, todas con un punto jugoso perfecto y buena técnica, como el galete en escabeche antiguo o la chuleta a la brasa.
El local de Puerto Escondido es donde se generó lo que hoy es Aponiente antes de mudarse. Aquí se respira un ambiente desenfadado de decoración marinera.
Puerto de Santa María. Puerto Escondido, 13; tel. 956 11 20 93
Carta no muy extensa, con platos fríos y calientes y cimientos en el recetario de la Bahía de Cádiz, donde aparecen algunos clásicos de Aponiente como el arroz con plancton y los embutidos marinos.
Destacan las revisiones del tapeo tradicional en platos como el cazón en adobo con unos cortes suculentos y salsa rica; la ensaladilla con virutas de hueva y la caballa con piriñaca.
Atención a las rectas de atún de almadraba, todas con un punto jugoso perfecto y buena técnica, como el galete en escabeche antiguo o la chuleta a la brasa.
El local de Puerto Escondido es donde se generó lo que hoy es Aponiente antes de mudarse. Aquí se respira un ambiente desenfadado de decoración marinera.
Puerto de Santa María. Puerto Escondido, 13; tel. 956 11 20 93

SAN LÚCAR DE BARRAMEDA
Casa Bigote
Recetario tradicional con la lonja sanluqueña como principal proveedor. Excelentes fritos y guisos.
Pensar en Sanlúcar de Barrameda es hacerlo en manzanilla, langostinos, Guadalquivir y Coto de Doñana. Todo está en Bigote. Si se quiere disfrutar del mejor langostino sanluqueño, hay que hacerlo aquí.
Mejor cocido, pero si han entrado chiguatos, entonces fritos, para comerlos sin pelar.
Imprescindibles la sopa de galeras; las acedías y los tapaculos fritos y las grandes piezas de pescado de roca para la sal y el horno. Singulares las huevas de corvina en aceite o sus lomos salteados al ajillo.
Hay dos zonas: la barra de la taberna, que no ha perdido su ambiente de pescadores, y el restaurante de amplios salones, mas clásicos, con toques marineros y vistas al Guadalquivir y Doñana.
Calle Pórtico Bajo de Guía, 10; tel. 956 36 26 96
Pensar en Sanlúcar de Barrameda es hacerlo en manzanilla, langostinos, Guadalquivir y Coto de Doñana. Todo está en Bigote. Si se quiere disfrutar del mejor langostino sanluqueño, hay que hacerlo aquí.
Mejor cocido, pero si han entrado chiguatos, entonces fritos, para comerlos sin pelar.
Imprescindibles la sopa de galeras; las acedías y los tapaculos fritos y las grandes piezas de pescado de roca para la sal y el horno. Singulares las huevas de corvina en aceite o sus lomos salteados al ajillo.
Hay dos zonas: la barra de la taberna, que no ha perdido su ambiente de pescadores, y el restaurante de amplios salones, mas clásicos, con toques marineros y vistas al Guadalquivir y Doñana.
Calle Pórtico Bajo de Guía, 10; tel. 956 36 26 96

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